La historia empezaba con el sonido de un viaje por el mar. Se subió a un barco que le llevaba a un sitio tan desconocido como deseado. La sensación de dejar atrás su tierra y su vida anterior era su nueva tierra y su nueva vida. Era la base donde se estaban formando sus nuevos sueños.
Se fue a la proa del barco a sentirse el rey del mundo por unos segundos, pero antes de llegar se dio cuenta de que si andaba mas despacio alargaría esa sensación. Miró pues por ese tiempo con mas respeto. Decidió dar vida a la espera de llegar a sentirse especial. Y ese tiempo le dio las gracias con una brisa que acarició su rostro como los dedos mas suaves que existan.
Ya no importaba nada más. Ahora solo había una necesidad. Disfrutarlo. Era extraño y sorprendente. Era una necesidad autosatisfecha. Se encontraba en un momento de regocijo que jamás pensó tener la suerte de vivir. Estaba realmente entregado al carpe diem de su nueva vida.
Si alguien hubiera podido escribir esa historia mejor que yo, se hubiera convertido en la mejor historia jamás contada. Si alguien hubiera podido poner música a esa historia, hubiera sido la mejor banda sonora. Si alguien hubiera vivido mi sueño...
No encuentro el día en que escapar de lo que me rodea.
lunes, 14 de marzo de 2011
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