jueves, 4 de octubre de 2012

LA PLANTILLA

Últimamente me doy aún más cuenta de cómo funciona realmente el mundo. Porque el mundo funciona. Es decir, el mundo es algo que se mueve, porque lo que contiene también se mueve. Y, ¿por qué me doy más cuenta?

Desde que oí a Emilio Duró decir algo así como que nosotros somos únicos dueños de nuestro futuro, y por ello podemos modificarlo, no hago más que pensar en la responsabilidad que tengo en lo que le pasa al mundo. Y queriendo ir a lo difícil, me pregunto: "¿Será que es realmente verdad, y que las cosas van así porque yo soy responsable?

Vale, del todo estamos de acuerdo en que no soy el dueño del mundo, pero sí que puedo hacer un ejercicio de autocrítica y decir: "Quizás sea un reflejo de cómo es mi vida, y de esa manera pueda (siguiendo el concepto de Duró) cambiarla..."

Entonces, lo que tengo que hacer es muy difícil. Lo primero es cuidarme. Porque tengo que vivir durante mucho tiempo, para poder estar feliz. Después tengo que cuidar a quien ahora ya no puede por sí sólo, en concepto de agradecimiento por haberme querido tanto... (familia).

Después tengo que aprender a ser independiente en todos los ámbitos de mi vida. Poder ser una persona coherente y con capacidad de trabajo y sacrificio, para desarrollar una función y tener a cambio por ello una recompensa. Y por supuesto, implicarme en el puesto para que la empresa vaya en adelante.

Formar una familia y seguir manteniendo el vínculo afectivo que no me haga sentirme algo que no soy, es decir, aprovechar el raciocinio que se le ha otorgado al humano para algo. Y por último, tengo que hacer una contínua autocrítica, pero en comparación con mis coherencias. No quiero salirme de mi camino.

Reflexión: ¿Necesitamos una plantilla, modelo, o código religioso para llevar a cabo un mundo en condiciones?