domingo, 3 de julio de 2011

EJERCICIO DE CONCIENCIA

Hoy es otro de esos días en los que mi teclado servirá para escribir un texto digno de columna en diario nacional, o prólogo de un libro de autoayuda, pero que nunca llegará a nada.

La conciencia es la certeza de saber sobre uno mismo. Tener conocimiento desde dentro y desde afuera, de uno mismo. Dicho de otra manera: de lo que uno siente, y de lo que hace sentir. Y es en "lo que hace sentir" lo que me ha dado en duro esta vez.

Cuando pienso en mi, y pese a que este blog esté repleto de opiniones mías sobre individualidad y egoísmo, debo y ademas estoy obligado a pensar en quien ha cuidado de mi para llegar a donde estoy. Es decir, cuando pienso en mi, le debo agradecimientos a quien se curró que yo sea así.

Mi familia es una familia normal. Pese a lo que pocos conocen, sigue habiendo una figura materna, otra paterna, y un hermano. Estoy describiendo las circunstancias que me han llevado a ser Daniel A. Garcia. Y odio llamarlos "circunstancias".

Pero el ejercicio de conciencia no viene para ayudarme a saber quién soy, si no el cómo soy. Cómo soy con la parte de mi que no soy yo: mi familia. Y es verdad que estoy realmente avergonzado de cómo me olvido de esta parte tan importante.

De esta manera, os sitúo mi pirámide de necesidades/circunstancias: y por supuesto lo hago comparando a mi familia con mis amigos (o incluso con gente que no es mi familia, ya sean amigos o no). Evidentemente, y como ya dije en otro texto, una persona y mi actitud con ella, es un espejo que me refleja. Y mi reflejo con mis amigos es evidente: buen rollo, pocas peleas, aceptar a la gente como es, dar, esperar recibir, en fin... una serie de actitudes y aptitudes que me hacen sentir como una persona socialmente normal.

En mi familia no me considero una persona socialmente normal. Hay buen rollo, sí, pero por la confianza de llevar 23 años con la misma gente. Y no le doy importancia al por qué el buen rollo entre amistades y familia es diferente. Ésto es: con la gente de fuera, consigo el buen rollo conociéndome con ellos, y conociéndolos a ellos. Con mi familia, por la confianza de llevar tanto tiempo, no me paro a ver cómo soy y como soy con ellos. En definitiva, como son realmente ellos conmigo.

Y ésto es una deuda que tendré por siempre, y que haga lo que haga jamás será saldada. El mundo está destinado a llevar un orden vital en el que los hijos no pueden hacer de padres con sus padres. En fin, y resumiendo, a mi familia le debo la vida. Y necesito replantearme lo cabronazo que soy con ellos, cada minuto, porque ellos me han dado la vida, y yo no se lo agradezco lo suficiente.




viernes, 1 de julio de 2011

ALKSJDKJFDSNV

Hoy es otro de los días en los que voy a improvisar, por lo tanto no tengo ni idea de cual va a ser el título. Lo único que se es que voy a hablar de lo carnal. De lo físico, de lo relacionado con las sensaciones. De lo que me gusta, vaya...

Resulta que debería, como buen físico nuclear, o literato con premio nobel a la espalda, hacer una teoría que identificase lo que siento con la realidad. Pero nooo me da la gana. Mi forma de ver las cosas no es necesariamente la misma de los demás, por lo tanto, voy a escribir sin sentido, LO QUE ME DE LA GANA.

Habiendo puesto en claro los objetos directos necesarios para desarrollar la verborreica sinonimia que voy a expulsar, me dispongo a ello:

Hoy más que nunca soy consciente de la mezcla de situaciones. Hoy más que nunca soy consciente de que el mundo no es para nada simple (el mundo, ojo, no nosotros). Para que yo me entere de lo que pasa, hacen falta mil cosas. Y eso si yo me quiero dar cuenta. Míralo desde el punto de vista de un espectador en la butaca de un teatro, con la naturaleza del mundo y sus circunstancias como narrador de una novela, y cada cual como protagonista.

Vaaaamos al meollo. Hoy es uno de esos días en los que presto algo mas de atención a lo que se preocupa por mi. Desde el viento que mueve el vello de mi piel hasta la última onda mecánica que bambolea mi tímpano ( el que me funciona).

Hoy estoy Punsetsiense. Y hay una contracircunstancia que se mezcla con la que estoy definiendo. El tiempo. ¿Será que lo que me pasa ahora, me pasa porque me tiene que pasar? ¿Será que me está pasando siempre? ¿Será que nunca pasa y me lo invento? El caso es que a preguntas necias, oídos sordos. Así que voy a dedicarme a disfrutar de las sensaciones, y mañana me voy a la playa. Envidiadme, que la envidia no es mala. Un beso..