Tan orgulloso de mi forma de amar como de mis errores,
por no cruzar los brazos ante el miedo
y sentir, de la forma mas escandalosa, placeres y dolores,
sin perderle la cara al monstruo mientras le digo "te quiero"
Y esa cuesta abajo de sensaciones sin freno,
que me dirige al precipicio del control de mi vida,
aún conduciendo a media noche, tan loco como sereno,
con la mente fija en curar esa herida a la luz de una noche encendida de tugsteno.
PORQUE NO ME DA LA GANA de cerrar los ojos,
y ahí voy yo, tan valiente para ganar mi batalla contra el destino,
como valiente para enfrentar un viento que arrastra tus despojos,
sólo y exclusivamente para enseñarte que no hay manera de sacarte de mi camino.
De la misma manera que aprieto para llorar,
cuando esa navaja se ríe de mi débil piel mientras salta sin sentido,
de la misma forma que cuando te voy a buscar
a sabiendas de que tú, ni me esperas, ni vas a estar, ni me quieres ver herido cuando no puedo más.
Necesito que sepas que sólo hay una forma de vivir la vida,
sal ahí fuera, donde todos miramos nuestro camino y así
di con voz alta ¡Soy yo! mientras se te da la bienvenida
y procura no mirarme si me escuchas a mí
corriendo hasta tu lado como si no hubiera mas pasos
que los espacios entre tus pies cuando se acaba el mes de Abril...
Y despertarse a las cinco de la madrugada de una tarde...
con un sol que discute a metros de la luna por un espacio compartido,
de igual modo que mis lágrimas intentando apagar ese fuego que arde
en el escenario de las batallas entre la razón y ese corazón que contigo de la mano tanto ha vivido.
Sentir con admiración crecer las ramas del árbol de la luz,
rozando cada una de las venas que transportan tu recuerdo...
y mirar hasta la copa desde tu primer fallo hasta tu última virtud
a sabiendas de que agarro lo que siento por todo tú
como la misma rabia que perdiéndote con tanta fuerza muerdo.
martes, 22 de mayo de 2012
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Ésta es buena.
ResponderEliminarECM. Un hermano samaritano, orgulloso de conocerte.