Qué bonita es la ignorancia. Cuánto me gusta no saber algo. Soy demasiado joven para tener cosas claras. Me gusta, de verdad, ignorar.
Ésto que me pasa es tan bonito como dar un paseo mirando sólo hacia adelante. Sin ni siquiera saber dónde quieres llegar. Cogería el largo de una playa y me daría igual llegar al fin del continente. Sólo lo haría si todo lo que voy viendo es nuevo. Sólo lo haría si el sentimiento de sorpresa y la sonrisa de mi cara no pierden temperatura, cuando convierto un momento de mi vida en fuego.
Ésto que me pasa es como cuando escuchas una canción de piano por primera vez. El sonido del piano son golpes, inesperados, muy suaves al tímpano. Son dedos de la persona que deseas, golpeando suavemente cerca de tu cuello, en la espalda. Creo que todos tenemos una burbuja de sed de ansia por gustar que se abre cuando escuchamos una canción nueva, esperando que se llene de escalofríos.
Ésto que me pasa es como algo que comparo con lo que es, pero que no se lo que es. Ésto que me pasa me gusta tanto como algo que se lo que es, pero que no se lo que es. Ésto que me pasa, yo... no quiero saber lo que es. Yo lo quiero disfrutar.
Yo, no se lo que me pasa...
Reflexión: Yo no quiero saberlo, pero ¿depende de mí?
lunes, 31 de enero de 2011
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