sábado, 8 de enero de 2011

REGALO

Muy muy inesperado, me ha llegao el mejor regalo de reyes.

Las navidades constan de diferentes puntos, y cada punto visto de una manera según la persona. Como estoy desganao y no tengo ganas de poner puntos de vista, pasaré directamente a mi punto de vista.

Yo veo las navidades de la siguiente forma: una fiesta religiosa que me parece absurda, pero uso para aprovechar todo lo que pueda a mis familiares juntos. Pocas veces llenas una mesa para una cena con toda la gente que quieres. Cuando digo quieres, hablo de sentimientos involuntarios producidos por la exigencia de las palabras "hermano, tio, abuelo...".
En mis navidades hay 3 partes: Noche Buena, Noche Vieja y... Reyes. Pero no voy a describirlo así. No me apetece.

Voy a metaforizarlo. O a intentarlo. Supongamos un Invierno, un Verano, y un Otoño. El invierno, se caracteriza por el frio. Cuando sientes frio, necesitas abrigo. Algo que te dé calor. Por ejemplo una manta. El verano se caracteriza por el calor, que se aborrece tan fácil, y del que necesitas despejarte... con aire fresco. Y el Otoño es lo que hay en medio de los dos, que nunca sabes como definir. Es una mezcla de los 2.

Éste invierno ha sido triste, porque siempre he ansiado un invierno sin echar de menos mantas. Un invierno completo. Pero bueno, que vas a hacer cuando las mantas se gastan y necesitan ser lavadas o cambiadas, o simplemente dejar de ser usadas. Un invierno pasando frio es una fuente de saber, de la que aprendes a combatir penurias. Una nochebuena sin toda tu familia te enseña a echar de menos.

El verano fue como la última vez. Decidí dedicarselo a la gente con al que más pase tiempo en 2010. Mis amigos. Éste fue cálido y aburrido, pero en la navidad se constituyó por una grácil tarde y una noche graciosa. Este verano fue divertido, aunque no diferente. Me gustó.

Y la parte menos importante, pero que en 2011 se ha convertido en increíble. El otoño. Siempre obviado, y pisoteado. Siempre tratado como un mero puente entre las estaciones importantes. Como un mero trámite. Éste Otoño ha sido INCREÍBLE. Ha sido como una canción nueva que nunca había escuchado. Como un trabajo inesperado. Como el aprobado de una asignatura que no había estudiado. Como una herida que sola se ha curado. Como un truco de cartas que descubres sin haberte dado cuenta. Como una tarde que de lluvia pasa a soleado. Como una noche de estrellas que no habías esperado. Como una sarta de chistes en mitad de una triste tarde de Sábado. Como dar un abrazo a un ser querido sin manos. Como nadar en un lago olvidado. Como escribir un párrafo en la roca de un acantilado. Como convencer a alguien de que lo azul es blanco. Como inventar un idioma que nadie jamás sabrá interpretar. Como levantar la mano saludando a una estrella que jamás te va a responder. Como una hermana que soñabas con conocer.

Reflexión: ¿Merece la pena soñar imposibles?

2 comentarios:

  1. soñar es gratis, así que sueña todo lo que quieras, que nunca se sabe si ese sueño se cumplirá por mu imposible que tu creas que pueda ser

    ResponderEliminar